jueves, 26 de agosto de 2021

 LA SOCIEDAD DE LA TRAICIÓN (EL REY URIBE)

Varito se deshace de sus fieles seguidores como quien tira un condón después de echarse un polvo. Uno a uno estos “condones” desechables que lo siguen acaban en el inodoro con su respectiva bajada de agua que los evacua prontamente. 

Lo curioso de esta evacuación práctica es que, casi todos sus fanáticos y leales colaboradores saben de su condición de preservativos desechables y saben cuál será su último destino pero, al parecer, esa condición no les duele. Existe cierto espíritu de sacrificio dentro de las toldas uribistas que a mi me intriga. Todos saben en lo que van a terminar, pero no les importa. “Yo por Uribe me hago matar” dicen, pero como no hay quien los mate, pues los asesinos en Colombia son ellos, los uribistas, todos esos mártires de la causa Uribista acaban en la cárcel o en el olvido. No existe otro presidente en Colombia que siquiera se le acerque a Uribe en asuntos de fichas quemadas. El tipo es una trituradora de gente -sus leales escuderos- que quema seguidores a un ritmo increíble. El otro día me llegó un diagrama de gente traicionada por Uribe, y ya el cuadro va como en 40 nombres, lo que debe ser un récord mundial. Nixón, quien fuera el standard oro en traiciones durante décadas, apenas si tiene media docena de sacrificados por cuenta suya. 

Los últimos en caer en la trituradora de reputaciones de Uribe son los militares. 

Durante la ya famosa entrevista “escobariana” entre Varito y el Padre De Roux el genocida más famoso en la historia reciente de las Américas, sin despeinarse, echó pa’ lante a los militares y directamente los acusó de engañarlo en uno de los casos de falsos positivos reportado. Tanta defensa de los militares, tanta solidaridad, tanta mancuerna para crímenes con los militares, y a la hora de quemar las castañas el tipo ni vaciló en decir que estos lo habían engañado. En 30 segundos toda esa solidaridad y mancuerna se fue para la mierda, y en un “sálvese quien pueda” de su inconsciente, este estafador paisa de vena diabólica mandó 20 años de “llavería” con los militares al carajo y los traicionó sin titubear. 

Después de esa declaración, uno queda con la sensación de que Uribe es capaz de vender a su madre para salvarse él. Ni su mujer, ni Tomás o Jerónimo, ni sus nietos, se salvan de su puñalada trapera. Después de ser testigos de tantas de sus traiciones, uno creería que Uribe es capaz de enterrarle una daga en el corazón a uno de sus nietos en un ritual diabolico, si con eso salva su ajado pellejo del patibulo. En un naufragio, uno podría ver a Uribe corriendo de primero hacia al bote salvavidas, y una vez en el agua, pateando a los nadadores que se acercan al bote para no dejarlos subir. 

A mi todo esto no me produce un sobresalto, para serles honestos. Al contrario, me agrada ver esta traición. 

Sin darse cuenta, Uribe ha empezado a cavar su propia tumba. A las decenas de millones de colombianos que lo odian por criminal y fascista, ahora habrá que sumarle un descontento naciente entre sus propias huestes, en especial, entre los militares, que ya se están hartando de Uribe. 

Y en un momento dado estos dos odios van a converger, y el círculo de las mentiras va a regresar a su punto de origen, si ya no ha llegado allí. Las mentiras de Uribe son como las novelas de Garcia Márquez, serpientes que se muerden su propia cola. Uribe ha mentido tanto, por tanto tiempo, y ha traicionado a tantos, por tantas cosas, que ya su círculo de mentiras y traiciones casi completa una circunferencia, ciclo que terminará cuando Uribe mienta sobre si mismo. 

Este ciclo de 360 grados se va a cerrar de la siguiente manera: rodeado por todo tipo de evidencia en su contra, expuesto por casi todos sus antiguos alfiles, Uribe dirá que un joven Uribe, impetuoso y adolorido, fue presa del fervor militarista que lo embargó a finales del siglo pasado y principios de este siglo, pero que este Uribe viejo y sabio de hoy se da cuenta de los errores de ese Uribe joven, y que le habría gustado que el Uribe viejo hubiera podido aconsejar al Uribe joven, y así, haberlo guiado por un mejor camino. 

Como quien dice, el Uribe viejo va a traicionar al Uribe joven. En eso va a terminar Varito, acuérdense de mi. 

Pero eso no será lo peor. Ya van a ver ustedes como ese día, que va a llegar, hará que sus fanáticos más ciegos lo aplaudan y lo celebren como un portento de la reflexión y la auto-examinación. 

Verán ustedes, lo que hace que Uribe tenga tanta acogida entre tanta gente en Colombia no es el personaje, es su amor por la traición. Los colombianos uribistas adoran la forma traicionera y criminal como Uribe defiende el sistema de terratenientes de “bien” al que ellos pertenecen. Ellos están con Uribe porque Uribe traiciona, y al ver esta traición, sus seguidores expían sus propias traiciones. 

Entonces, esa última traición, esa traición a si mismo, será la gloria para el Uribismo, porque la traición los representa a ellos plenamente. 

Uribe es traición, por eso lo adoran sus seguidores. 

Para un colombiano, no hay como traicionar a su semejante. Como sea: con cuernos, una mentira, un tumbe, o una promesa no cumplida. Traicionar está en nuestro DNA, es lo que somos. 

Somos la sociedad de la traición, por eso Uribe es rey.  (F.A. Priast)

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