YO SOLO QUERÍA IR A CINE
La otra tarde me dio por invitar a mi mujer a cine y muy contento salí en el pichirilo a comprar las boletas y escoger las funciones y como era cerca de mi casa busque mis teatros y miren lo que encontré:
El Teatro Almirante no existe hay un edificio lleno de consultorios, solo del tiatro, queda ese mural precioso que lo decoraba y que retrataba la llegada de Colon al Nuevo Mundo es decir aquí a donde nosotros, bueno lo tiraron al suelo, dije, y el Chico que es chiquito pero bien situado pero tampoco; entonces el Diana que queda ahí cerquita a la Avenida Chile pues tampoco ahora ahí, dan Teatro de verdad y no saben que es matiné.
Yo empeñado le dije a mi vieja, lo que es la llevo a cine mija y nos fuimos para Chapinero y el panorama no pudo ser peor, el Imperio donde vi los mejores dobles de vaqueros del mundo no está ahí, ni el San Carlos, tampoco el Aladino, el Caldas, el Embajador o el Cataluña ni ninguno de nuestros cines, ya no hay salas de cine amigos en Chapinero, pero me quedaba el centro y para allá nos fuimos de pronto llegábamos a vespertina pensé, pero tampoco ni el Olympia, ni su vecino el Cid, ni el Opera, y tampoco el Coliseo ni el California donde vi mi primer cine rojo, donde una chata regia se quitaba el corpiño y quedaba en corsé rosado y era una maravilla de la pornografía de la época.
Carajo no encontré tampoco el México ni el Apolo, ni siquiera el tiatrocolombia, ala, ahora se llama Jorge Eliecer Gaitán y lo único que no dan allá es cine; que majadería todo cambio y ya nada queda donde estaba antes, cuando la gente bien andaba de corbata y los guaches de ruana, pero todos con sombrero, eso sí, no ala?
Por dios me pregunte que paso por aquí? ya no queda nada de lo bueno; no hay troleys por la 17 ni por la 19, ahora hay unos buses tremendos por la Caracas que lo único que tienen en común es que son rojos, los buses amarillos desaparecieron esos que decían Chico Retiro que según recuerdo el pasaje valía 15 centavos cuando estaba chiquito.
Tampoco hay trenes para ir al Ocaso o la Capilla y yo, que monte en auto ferro hasta Neiva, eso si era un lujo mi chino eso sí. Y paque lo sepa fui en ferrocarril hasta Puerto Salgar y allá viajé con papá en un buque de Rueda que funcionaba a Vapor y se llamaba el David Arango, eso era otra época, eso era lo que valía la pena, porque fuimos hasta Cartagena por un rio lento, amarillo, ancho y corrientoso lleno de caimanes que se asoleaban a la orilla y los niños en cada puerto se echaban al agua al lado del Buque a pedirnos que les tiráramos monedas que sacaban en la boca del fondo del rio, esos si eran nadadores, que cosa más tremenda, mijo querido.
Pero bueno eso son pendejadas me decía yo; no será mejor que nos vayamos pal Hipódromo? Pues chupe pendejo que hipódromo tampoco hay, ni Parque Nacional con Rueda de Chicago, ni existe el TOUT VA BIEN a donde se comen las mejores empanadas y le decíamos el tuvabian.
Que rabia mi chino que fue lo que paso? A donde fueron a parar tantas cosas que conocimos y tantas que no conocimos como los tranvías?
Quien conoció el bonfruit mejor llamado bonflit el mejor chocolatín del mundo o no? La leche de magnesia filips, las garullas, y los taxis Desoto Chevrolet y Ford 61 que eran grandes y cabía la familia completa y eran de mil colores.
Y el R4 para no ir muy lejos ese si era su más fiel amigo carachas, es que tener uno y engallado eso si era cache y uno no lo dejaba tocar de los chinos de la calle ni de los atembados que pasaban por ahí, no señor.
Pero yo lo que quería es ir a cine y como no se pudo pues a ver televisión de pronto pasaban una película de Boston Blacky o Cisco Kid quizás Lassie o Rin Tin Tin o el talento nacional en cabeza de Alejandro Michel Talento que era Chileno o de doña Alicita que era española o Alan Digguet que no sé de donde era y que asustaba los niños con sus sonoras carcajadas; pero ni siquiera el himno de la Armada que todos nos aprendimos “Viva Colombia soy marinero por su heredad”
De modo que decidí volver a mis libros, a mis lecturas de historia y novelas de suspenso, que en modo alguno me daban esa nostalgia que encontré en la calle, cuando solo quise ir a matiné con mi mujer.
Alejandro Devis Morales
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