sábado, 8 de enero de 2022

 El Dr. Mark era un médico oncólogo famoso.  Un día voló a una importante conferencia en otra ciudad donde iba a recibir un premio reconociendole sus aportes y méritos en medicina.  Sin embargo, una hora después del despegue, hubo un aterrizaje de emergencia en un aeropuerto cercano.  El médico alquiló un automóvil y se dirigió a la conferencia.

 Sin embargo, poco después de su partida, mientras iba manejando el clima empeoró y comenzó una violenta tormenta.  Debido a la fuerte lluvia, Internet desapareció en el GPS y este dejó de funcionar, así que giró en la dirección equivocada y se perdió.

Después de dos horas conduciendo sin rumbo cierto, se dio cuenta de que se había perdido.  Se sentía hambriento y terriblemente cansado, por lo que decidió buscar un lugar para quedarse.  Finalmente en el medio de la nada, se encontró con una pequeña casa.  Desesperado, salió del coche y llamó a la puerta.

Una mujer abrió la puerta.

Él le explicó lo que pasaba y le pidió que le permitiera usar su teléfono.  La mujer le dijo, sin embargo, que no tenía teléfono, pero que podía entrar y esperar a que mejorara el clima.

Hambriento, mojado y cansado, el médico aceptó su oferta y entró.  La mujer le ofreció té caliente y dijo que iría a orar.  El Dr. Mark sonrió incrédulo y le dijo que él solo creía en el trabajo duro.

Sentado a la mesa, tomando un sorbo de té, el médico observó a aquella mujer orar junto a la cama a la tenue luz de las velas.  El médico se dio cuenta de que la mujer necesitaba ayuda, así que cuando terminó de orar, le preguntó:

 - ¿Qué es exactamente lo que quieres de Dios?  ¿Crees que Dios alguna vez escuchará tus oraciones?

 La mujer sonrió tristemente pero segura en su fé, y le respondió:

 - El bebé en la cuna es mi hijo, y el tiene un tipo raro de cáncer, y solo hay un médico en este país que sabe como tratarlo.

Su nombre es Mark, y sé que el puede curarlo, pero yo no tengo ni el dinero ni la forma de ubicarlo, pues el Dr. Mark vive en otra ciudad.  Dios todavía no ha respondido a mi oración, pero sé que en su tiempo El me ayudará ...  nada quebrantará mi fe.!

 Aturdido y sin palabras, el Dr. Mark simplemente se echó a llorar.  Él susurró:

 - Dios es maravilloso ...

 Recordó todo lo que le pasó hoy: el accidente del avión, la lluvia torrencial que le hizo perder el rumbo;  y todo esto sucedió porque Dios no solo respondió la oración de aquella sencilla mujer, sino que también le dio la oportunidad de salir del mundo material y le dio la hermosa oportunidad de ayudar a los pobres que no tienen más que oración y fe ...


Usted que ora, le pregunto...  Hay algo imposible para Dios?

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