martes, 17 de mayo de 2022

 El honor militar, mancillado. Leyendo la nota de María Jimena Duzán acerca de la pérdida del honor militar, articulo 216 CP, la fuerza pública estará integrada en forma exclusiva por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional; sin tener en cuenta todavía la obligatoria condición de respetar la Constitución Política de Colombia, según el artículo 219, acerca que ellas, las FFAA, no son deliberantes, no podrán reunirse sino por orden de autoridad legítima (el poder civil), ni dirigir peticiones, excepto sobre asuntos que se relacionen con el servicio y la moralidad del respectivo cuerpo y con arreglo a la ley. Los miembros de la Fuerza Pública no podrán ejercer la función del sufragio mientras permanezcan en servicio activo, ni intervenir en actividades o debates de partidos o movimientos políticos. Todo este preámbulo para señalar que los cuerpos de las FFAA se convirtieron en un franco negocio, socio, donde, tal como lo refiere la nota: “(…) fallaron a su juramento cuando adoptaron y sin ningún reato moral la atroz práctica de los falsos positivos que produjo la muerte de 6.400 colombianos a manos del Ejército. Quienes juraron defender con las armas la vida de los colombianos, idearon un plan para asesinar civiles y hacerlos aparecer como guerrilleros muertos en combate. Esa fue su manera de acceder a beneficios que iban desde unas vacaciones hasta un ascenso. Varios oficiales de rango medio han ido a la justicia transicional a aceptar lo que hicieron y les han pedido perdón a las víctimas, pero la gran mayoría de los generales siguen negando su responsabilidad y han dicho que lo que hicieron fue en cumplimiento de órdenes, invocando de nuevo una interpretación arbitraria de lo que en realidad significa el honor militar.” Ante este hecho, flagrante él y que lesiona la democracia participativa, se me ocurre que sólo le queda al próximo gobierno, sea concitar a una reforma Constitucional en la que se opte: 

1. Liquidar las Fuerzas Militares (solo dejar en advertencia, a una interina policía nacional, el policía del barrio y con bolillo y sujeta ella a desintegración, también, si no cumplen con lo ordenado en la Constitución Política).
2. Esta liquidación de estos cuerpos armados, dado que, en este momento, el país no tiene connatos de guerras ni broncas con sus países vecinos ni tampoco hacemos parte de la OTAN.
3. Es notable advertir que los ejércitos se congregan tan solo cuando hay broncas con otros países; esos ejércitos y sin peligro de una guerra en contra nuestra, son un saludo a la bandera, es decir, no sé necesitan (además, se llevan un presupuesto muy grande que podríamos utilizarlo en la creación de centros de estudios: universidades y apoyos a las microempresas y a los agricultores, por ejemplo.
4. En el evento de una guerra con otro país, pues, simple, en ese momento se convocaría a los nacionales para que se alineen a nuevos cuadros armados para la defensa del territorio, si es que fallan los diálogos con el contendor.
5. No podemos tener un ejército para ir a supuestamente “luchar y hacernos matar” en otros suelos y por otros negocios chuecos y ajenos a los nuestros y con ello, tener que mandar a matar a nuestros soldaditos convocados, a luchar en otras latitudes.
6. Si los gringos y los rusos se cargan sus broncas y ojerizas, pues que entre ellos se resuelvan estas ojerizas y se den en la jeta ellos mismos y no involucren a los nacionales de otros países en sus torcidos y apetencias.
7. Conclusión, no necesitamos unas FFAA, para nada. Obvio, los elenos y las disidencias de farianos deben acogerse a esta preceptiva y, para que nos salga más barato el presupuesto de guerra, que podríamos gastarlo en más educación y emprendimiento, pediríamos a la ONU que nos preste y alquile a los cascos azules por una temporada para ocupar las zonas donde están los laboratorios de los procesos de drogas sicalípticas que manejan algunos costeños y paisas y vallunos y casareneños. Esto d ellos cascos azules pues, que ellos los gringos y europeos son los que más consumen esas porquerías de sustancias adictivas y que están deteriorando a sus juventudes, es decir, el problema es de ellos. ¿Usted qué opina, sobre esta propuesta?

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