UN GRINGO PONE TODO EN SU SITIO
Por: Felipe A. Priast
Estamos tan metidos en la mierda diaria de Colombia, que a veces se nos escapa la perspectiva de las cosas.
Con todas las cagadas que se ha mandado el gobierno Petro, no me cabe la menor duda de que estamos en mejores manos y con mejores perspectivas de todo tipo con él, que lo que hemos estado antes como país, excepto para los traquetos, claro. Los traquetos son los únicos que lloran a Duque y a Uribe.
Para mi, ha sido increíble ver cómo Petro va a Europa a dar lecturas magistrales en Francia y Alemania sobre cambio climático, con aplausos de la gente de pie, y recordar a este cerdo mala clase hablando de los siete enanitos y su “economía naranja” que nadie nunca supo que era.
Y las conexiones con el Ñeñe, las masacres, la hiper-mega-corrupción, el nepotismo, los animales sádicos con los que trabajaba, ¡hijueputa, que alivio que ese cretino ya no sea presidente!
Y la pobreza de Duque se percibe al final del vídeo con el gringo. El man pierde los papeles y le dice al gringo “fuck you, fuck you”, como cualquier “frat boy” en una fiesta de fraternidad.
¿Cómo pudimos escoger a ese idiota de presidente? ¿Cómo pudimos caer tan bajo en el 2018?
Necesitamos tiempo y reflexión para explicarnos a Duque, para intentar entender cómo fue que llegamos a ese nivel tan bajo.
Mirar ese vídeo de ese gringo atrevido fue como regresar a una pesadilla. Petro no habrá sido la panacea, pero estamos mejor con él, mucho mejor, y ese es el camino. El Uribismo toca enterrarlo para siempre, y tenemos que hacer lo posible por no caer en la tentación de volver a él, o a un candidato que él apoye. Hay que destraquetizar a Colombia, y “destraquetizar” quiere decir “des-uribizar” y “des-antioqueñizar” este país. Hay que decirle “no” y para siempre a la Colombia mafiosa. Yo estoy harto de la Colombia mafiosa, de presidentes mafiosos, y de oír hablar de traquetos en el poder. Cuando ese gringo le decía la verdad en la cara a Duque, cuando le preguntaba “¿cuánta plata le dio el Ñeñe a tu campaña?”, yo sentí como si me hubieran sacado de una playa soleada y me hubieran metido en una caverna en donde viví muchos años y a la cual no quiero regresar.
Cuando ese gringo le gritó a Duque “Asesino”, “Paraco”, yo me sentí como un judío sobreviviente de Auschwitz al que traen de regreso al lugar de sus tormentos. Cuando ese gringo le decía a Duque “Pero dinos cuánta plata de los narcos ingresaron a tu campaña”, para mi fue como abrir una herida aún sin sanar por completo. Ya yo no necesito volver a ese pasado, ya no quiero volver a esa mierda otra vez, sea todo lo malo que la gente diga que es Petro. Incluso si es verdad que Petro es muy malo -que no es el caso, porque yo creo que el país va bien, en líneas generales-, sus deficiencias son de otro tipo. La izquierda nunca antes había estado en el poder, por lo tanto, se requería de un tiempo de ajuste con su consecuente cantidad de cagadas. Por lo menos yo lo anticipaba así.
Pero regresar al uribismo después de 4 años de Petro sería para mi como una de esas películas de Tarantino en donde una mala situación se relativiza comparada con una aún peor (“Pulp Fiction” 1994).
Es como escaparte de un cobrador para terminar en el sótano de un violador.
Yo no se ustedes, pero este gringo corajudo me ha hecho un gran favor: me ha recordado la mierda en la que vivíamos antes de que llegara Petro.
Hay que decirle “nunca más” al Uribismo. Prefiero 4 gobiernos de Petro, que uno de Uribe o sus secuaces. Volver al uribismo no es una opción. Tenemos que avanzar como país, y avanzar quiere decir:
¡Nunca más, Uribe, nunca más!
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