martes, 17 de octubre de 2023

✅En 1995 yo tenia un consultorio odontológico en el centro Medico Hipócrates atrás de la Clínica de los Remedios. También tenía una pequeña tienda en el Lago Calima que funcionaba para los turistas que subían por el fin de semana. Durante ese tiempo la comunidad de Jiguales, Puente Tierra y regiones más pequeñas aledañas me acogieron como uno más de sus habitantes. Yo solía llevar mi instrumental odontológico y una silla de mi finca para extraer dientes y hacer un servicio dental básico. Todo era gratis. Sin embargo, extraer dientes no era la mejor solución profesional para la mayoría de estos campesinos. Ellos merecían mejores tratamientos. Es cuando acudí a la Gobernación del Valle. Les pedí una silla odontológica portátil. Yo cubriría los gastos de material (resina, cemento, algodón, anestesia, amalgama – en ese tiempo todavía se hacía- , etc). Yo solo pedí una silla para facilitar mi labor. Lógicamente la honorable gobernación del valle con una carta muy bonita agradeciéndome mis servicios me otorgo la silla. Sin embargo nunca me la dieron. Después de muchas llamadas, cartas, y a veces peleas, me llamaron. Dos años y medio después de mi solicitud, me invitaron al centro de Cali, creo que era el edificio de la gobernación – al lado de la Iglesia de San francisco. Ya ni me acuerdo. De lo que si me acuerdo es que fui a recoger la silla y ahí estaba ella: Dilian Francisca Toro (En es tiempo ella estaba encargada de alguna entidad que tenía que ver con la salud en el valle). Muy diplomáticamente me dijo que la silla estaba lista para mí y me dieron un guía para que fuera al cuarto donde estaba a recogerla. Incluso nos tomaron una foto de ella entregándome el papel de la donación. Cuando fui al cuarto con mi guía, habían por lo menos 20 sillas con las mismas características de las que yo había pedido. El guía me dijo: Escoja una. Todas eran iguales y entonces cogí la primera que vi. El guía me pidió que firmara una forma para comprobar que después de más de dos anos la gobernación hacia algo por una porción pequeña de la población. Cuando fui a firmar, el papel decía que a mí me habían otorgado 20 sillas odontológicas por un valor de un millón quinientos cada una. (1997 – hagan cuentas). Cuando pregunte porque yo tenía un pedido de 20 sillas, no supieron contestar y me dijeron que cualquier duda hablara con Dilian Francisca Toro. Lógicamente no acepte la silla pues olía un fraude a metros. Hasta el día que me fui de Colombia Dilian Francisca Toro nunca me recibió o acepto mi llamada. Numerosas cartas sin contestar, y una pequeña región del valle quedo perjudicada por el serrucho tan violento que se hizo por una inocente petición para ayudar a la gente necesitada. Casi 20 años después, y con todas las pruebas de corrupción en contra de esa señora, va a quedar gobernadora del valle. Llevo 18 años por fuera del país y cada dia sueno con volver y criar a mis hijas en Cali, educarlas en Cali y vivir la vida Caleña que yo conozco. Pero como la rana Rene cuando veo que esta HP esta de primera en las encuestas se me pasa. No se. No quiero criticar nuestra cultura y creencias, pero es difícil de entender. Somos buenos? Somos malos? Somos estúpidos? O simplemente somos ovejas como en el resto del mundo. No entiendo.
Por: Gabriel Jaime Aguilar

No hay comentarios:

Publicar un comentario